La noche del viernes pasado fue para nosotros algo así como la última escena de Cinema Paradiso. ¿Os acordáis? Sí, cuando el director de cine que había emigrado en pos de la fama vuelve a su tierra natal para visionar una película que su maestro y amigo le había preparado (y en aquel caso, legado). Esa película estaba llena de besos censurados, y lo nuestro también merecía un buen “tijeretazo” aunque por motivos bien distintos.
Fue una noche de amigos y vergüenzas, o de vergüenzas con los amigos. Resulta que dos grupitos (por un lado, las compañeras del cole de la novia; por otro, lo mejor de ‘las escaleras’ y un par de madrileños) se unieron para crear un vídeo nostálgico-lacrimógeno sobre nuestra infancia, juventud y las infinitas tonterías que han definido estas 25 primaveras.
La verdad es que hacía mucho tiempo que no sentíamos esa sensación de sorpresa total, de no controlar nada, pero saber que todo lo que va a pasar está hecho para ti y para gustarte. Llamadnos sentimentales, pero de verdad nos emocionó. MUCHAS GRACIAS POR ELLO. Con tanto rollo de organización, prisas y regateo, pasar una noche así es como un oasis bien llenito de agua.
[La novia arrebata el ordenador de las zarpas del novio]
Bueno, lo del vídeo y las lagrimitas estuvo muy bien, pero la verdad es que esa noche se coció otra cosa. Las mismas personas también nos dieron un regalo mucho más ‘material’: el viaje de novios. Muchas personas se asustaban cuando les decíamos que el viaje lo haríamos el año que viene; o que nos iríamos de ruta por España a lo José Antonio Labordeta; o simplemente que no íbamos a hacer ningún viaje, que eso eran convencionalismos de esta, nuestra sociedad. Pues bien, ahora debemos decir que:
¡VIVAN LOS CONVENCIONALISMOS!
Gracias a su paciencia y comprensión (y sobre todo que no se fían de nosotros) tenemos en nuestras manos un vale para el viaje de novios con destino y fecha fijados por nosotros mismos con una validez para un años y, por supuesto, ¡a gastos pagados! Qué grandes sois, chicos. Muchas gracias de nuevo. No lo olvidaremos nunca.
Aún no hemos pensado en el destino, pero se admiten sugerencias para, como ellos mismos decían en el vale, hacer uso de nuestro inconsciente matrimonio en territorios fuera de España, disfrutar, dar mucha envidia y hacer miles de fotos.
Tranquilos, que no nos empanaremos y saldremos volando en menos que canta un gallo

Pd: ¿Lo de “a gastos pagados” no coló, verdad? Cachis… jeje.